
Crítica:
"Le rayon vert" de Eric Rohmer
El amor a cada paso
Delphine está a punto de comenzar sus vacaciones. Tiene varias propuestas, sus amigas la alientan para que se relaje y tome su tiempo libre de la forma en la que cada una de ellas lo toma. Y Delphine duda entre sus opciones. Y Delphine sigue pendiente de Jean-Pierre. Y Jean-Pierre no aparece. ¿La abrá dejado definitivamente o será sólo algo temporal? Y Delphine no sabe si dar por terminada su relación ¿tal vez unilateral? con él. Delphine está incómoda, inconforme, enamorada.
Simplemente enamorada. Con las complicaciones que eso conlleva. Ahora bien, ¿de quién está enamorada Delphine? ¿De Jean-Pierre..? ¿Del hombre por venir..? Sí. Y no. Nuestra heroína está enamorada y punto. Se dice que el cerebro libera una sustancia, o varias, para que esto pase. Pues bien, parece que ella se ha vuelto dependiente de ella. A varios les pasa. Es totalmente estimulante. Puede -y seguramente lo hará- convertir tu vida en un auténtico lío. En un ida y vuelta constante, sin fin.
Eric Rohmer y Marie Rivière, uno en su función de genial realizador y la otra en su doble función de maravillosa protagonista y guionista, te llevan a sentir la confusión del personaje, a comprenderla y por qué no, justamente a amarla. Delphine se convierte en uno de los personajes más entrañables que ha dado el séptimo arte. Sentimos empatía hacia ella, sabemos lo que le sucede, a todos nos ha pasado o, con suerte, nos pasará alguna vez.
Los paisajes que recorre esta mujer tan excepcionalmente común son soleados, veraniegos, llenos de elementos estimulantes que forman la naturaleza de la que es parte. Y en esos elementos y lugares ella encuentra pistas, pistas que la llevan hacia algún lugar, elementos o creencias que la guían, la orientan en una búsqueda de la que no conoce el fin. Pero lo ansía, lo desea. Algo le dice que es por allí. Todo la conduce hacia ese algo, o alguien.
Y ese encuentro seguramente estará signado, en este caso, por un rayo verde. Él será el encargado de darle sentido a todo como lo dijo Julio Verne en su libro. Un rayo de sol especial, que sólo se produce bajo ciertas condiciones climáticas y atmósféricas y que a su vez tiene otras derivaciones, románticas y de profunda comunicación. Si una pareja pasajera o estable, o esos amigos especiales tienen ganas de pasar un rato agradable y disfrutar de un canto al amor y al cine, no debería dudar un segundo y juntarse para ver esta obra maestra.
¿Con deseos de ver ese rayo verde? Espialo por un momento aquí.

Crítica:
"Cache" de Michael Haneke
La responsabilidad de lado
Pareja intelectual burguesa con un hijo. Ella bienpensante y abierta. El cerrado y desconfiado. Ella Juliette Binoche, él Daniel Auteuil y un director, Michael Haneke, dispuesto a mostrar una vez más la realidad desde un ángulo incómodo, poco complaciente. La forma de hacerlo muy elaborada y de una sofisticación de lenguaje pocas veces visto en el cine actual. Filme hecho sobre todo para las personas a las que describe, gente acostumbrada al análisis de los hechos y las cosas que los rodean. Incómodo.
Georges y su mujer comienzan a recibir videos que los muestran desde afuera, que los guían hacia un lugar, un lugar en particular en el pasado. Lejos en el tiempo, cerca en lo aprendido, En lo básico para la vida acomodada de Georges. Y surgirán detalles que develarán poco a poco su personalidad, su forma de manejarse en la vida, el lugar que le da a los demás, el lugar en el que se ubica él mismo. Características que irán descubriendo paso la clase sujeto social a la que pertenece. Cerca, muy cerca, incómodo.
Haneke se acerca al sujeto y lo muestra, sin miedo, desde su punto de vista, todo el tiempo. Busca explicaciones al hecho, comienza una extraña búsqueda y las encuentra. ¿Las encuentra? Desconfiado de su mujer y sus amigos les oculta información. Parece que todo el tiempo tuviera algo que esconder, algo que va más allá de lo que está pasando. Probablemente Georges tenga
varios asuntos sin resolver, resueltos a medias o pendientes en su pasado como para estar tranquilo y se siente intranquilo, incómodo, cada vez más.
Hay algo que parece molestarle, en el fondo aunque no lo diga, aunque actúe seguro, tanto que hasta llegue a parecer -o ser- intolerante. Hay alguna falta, tal vez una culpa, algo que sabe que está -o estuvo- mal para él. ¿Y qué hace?, ¿trata de remediarlo? No. No. Y no. Lo niega. Lo niega ante quien sea, pero sobre todo ante quienes se siente responsable. Él no lo es, no puede serlo, no debe. Para ser quien es lo tiene que ignorar, tiene que seguir adelante. El reconocerlo sería perderlo todo.
Reconocer que perdió el rumbo hace tiempo, que todo lo conseguido es sólo una fachada que enmascara a alguien que él conoce pero que no se debe ver, porque es demasiado horrible para verlo de frente. Es mejor encontrarlo en el reflejo, en el lugar donde, según él, se encuentra lo malo. No en mí. No en mí. Se repite Georges. Y se mueve en consecuencia, para demostrarlo, para saber quien es en ese mundo que él habita, del que hace las reglas, del que es voz y parte activa.
Esto es lo que el director nos deja como reflexión, incómoda, pero real. La culpa burguesa no es muy tratada como tema en el cine y en este caso está mostrada de la mejor manera, con un montaje impecable de Michael Hudecek y Nadine Muse, una fotografía exacta de Christian Berger y una inspirada y especular dirección artística del talentoso Emmanuel de Chauvigny y de Christof Kanter; más las actuaciones de Auteuil, Binoche, Maurice Bénichou, Walid Afkir y la siempre eficaz Annie Girardot. Es cine del mejor, es cine del que deja un sedimento que no es fácil de asimilar y por supuesto no intenta serlo.
Crítica:
"Jules et Jim" de François Truffaut
Las tres vidas de Catherine
Jules (Oskar Werner) es un joven tranquilo y de vida ordenada que un día conoce a Jim (Henri Serre), otro joven pero con una agitada vida romántica. Practican deportes, hablan de literatura y ambos se enamoran de una estatua clásica de una fotografía que van a visitar inmediatamente. Luego de verla creen reconocer en ella su ideal de mujer y desearán encontrarla. No pasará mucho tiempo hasta que conozcan a Catherine, que encarnará para los dos a ese ideal de piedra. El filme está basado en una novela de Henri Pierre Roché que este publicó a los setenta y seis años.
A partir de aquí, François Truffaut mostrará con una habilidad y una ligereza notables en la puesta en escena, las idas y venidas en las vidas de estos tres personajes. Catherine (la maravillosa Jeanne Moreau) se dejará seducir y emprenderá planes de vida matrimonial con Jules, mientras Jim seguirá con sus aventuras. Pero luego de que la pareja tiene a su pequeña hija y Jules (austríaco) y Jim (francés) se enfrenten en bandos opuestos en la primera guerra mundial, todo cambiará.
Aquí aparecerá un tercer personaje en la vida de Catherine, Albert, que servirá de amante ocasional cada vez que siente que Jim, con el que ahora tiene una relación que Jules aprueba, se le escapa de las manos para irse con otras, especialmente con una mujer de nombre Gilberte. Todo este entramado de relaciones, sirve a Truffaut para mostrar la complejidad de las relaciones de pareja, que no todo es blanco o negro y que existen muchos matices.
Si alguien estuviese harto de una relación y la persona que está con ese alguien no pudiese concebir su vida sin el que tiene al lado, ¿qué pasaría? El estar dos personas enamoradas, ¿significa necesariamente que no haya nadie más en sus vidas? Los conflictos se multiplican y las formas originales y risueñas de resolverlos por parte del director también. Hay planos que se detienen por segundos, cortes abruptos de montaje para situaciones inesperadas, una gran habilidad para mostrar bellos escenarios naturales, etc.
Y en el medio Catherine, una mujer que no se plantea cosas innecesariamente, que simplemente vive, se deja llevar por lo que siente sin hipocresías, ni medias tintas. Una mujer vivaz que tiene a tres hombres pensando en ella, sin por ello abandonar a ninguno. Una mujer que se atreve a ser amiga, amante, esposa, aventurera, madre... Alguien que se atreve a correr riesgos y no se instala en un lugar cómodo a dejar que las cosas le sucedan. Va a su encuentro, las provoca.
El filme comienza en la Belle époque y finaliza para la época del ascenso del nazismo y Truffaut utilizó referencias pictóricas y literarias y además contó con la exacta fotografía de Raoul Coutard y la traviesa música de Georges Delerue. El ideal de mujer no está en una roca, en lo inamovible. Catherine resulta ser mucho más que eso y de verdad. Todas las mujeres de la Nouvelle Vague tienen algo de Catherine y Catherine es la suma de todas ellas. Y la película nos muestra veinte años de su vida y de las de Jim y Jules... No, perdón, Jules y Jim.

Crítica:
"Persona/Manniskoatarna" de Ingmar Bergman
Sondear lo profundo
El niño quiere reconocer a su madre, a esa madre nítida, borrosa. Para tratar de establecer algún tipo de conocimiento elige un medio, la palabra, tal vez el cine. Un filme con dos mujeres distintas, que se buscan, se estudian, se aprenden. Empatizan, comprenden, rien, lloran. Al final se acercan a quien son y todo se ve más claro y más árido y desasosegado. para perderse nuevamente brumosas al extinguirse el celuloide.
Elisabeth Vogler, actriz prestigiosa, estudiosa de las actitudes de los demás, vulnerable y cansada de fingir ser otras, muchas otras, en el arte, en la vida. Alma, enfermera simple, sueños de mujer poco ambiciosa, destinada a ser inmerecidamente mal amada. Alma va a cuidar a Elisabeth, el día que esta quede muda voluntariamente en un escenario y deseará ayudarla y desde la admiración aprender de ella.
Elisabeth pretenderá observarla y para luego probablemente copiarla, desde una actitud que podría considerarse fría, entomológica. Las dos vivirán en una casa en la playa, alejadas, juntas... Con fantasmas agitándose alrededor que primero rondarán el ser fundamental de Alma, para luego enfrentar a Elisabeth como en un espejo, como en una puesta teatral descarnada, buscada y finalmente encontrada.
La curiosidad que genera el silencio, el asomarse a la muerte por llegar a la hondura final y última. Y la vuelta a la vida de una forma distinta, consciente de una identidad, de un ser real. La muerte por vacío, por repetición de actos banos, por la mentira, por la inercia y el encontrarse con un ser inseguro, sin un centro, necesitado de afecto sin saber conseguirlo. Añorando lo que se supone que alguna vez se tuvo. Simplemente añorar y no lograr, viviendo en la insatisfacción permanente. Alma y Elisabeth dos mujeres, dos personas distintas.
Seguridad y autoridad sólo externas opuestas a una personalidad firme que se termina descubriendo. Actos sin detenerse a meditar, por el hecho de vivir el momento, de seguir una línea ondulante que no sabemos dónde desemboca. De venir a la vida como resultado de esos actos. De ser uno más dentro de un caos originado hace tiempo llamado humanidad. Uno más con rumbo, uno más sin él, pero sólo uno más. Ingmar Bergman encanta, fascina y conmueve resignificando la capacidad del cine como reflejo del alma humana, reclamando y consiguiendo su lugar como Séptimo Arte.

Crítica:
"The Big Lebowski" de Joel Coen & Ethan Coen
La diversión de crear un mito
Los hermanos Coen la deben pasar muy bien imaginando, filmando y armando sus películas y se nota. Y en el proceso arman mitos modernos que perduran en la memoria cinefila. La construcción de sus historias basadas en modismos locales estadounidenses alcanzan resonancia en cualquier lugar donde se estrenen. Pinta aldeas y pintaras el mundo, podríamos decir también al hablar de ellos.
En este caso nos encontramos con Jeffrey Lebowski, un perdedor nato que pasa sus días sumergido en la más completa inercia jugando con sus amigos al bowling, hasta que es confundido con un socías (David Huddleston), un millonario que le termina endilgando sus conflictos a él. Pero claro, un Lebowski es muy distinto al otro y la película está dedicada al primero que prefiere que lo llamen "The Dude" o "His Dudeness", "Duder" o "El Duderino".
En este rol se luce Jeff Bridges que, como cualquier actor que interpreta a un personaje que luego se vuelve clásico, resulta absolutamente ireemplazable. "The Dude" es un hombre superado por las circunstancias, sometido a una serie de hechos en los cuales el no tiene decisión alguna. Su escasa voluntad frente a la vida hace que se lo confunda con otros, que se lo utilice para ilícitos o que se lo tome por un simple donante de esperma.
Lo curioso es que luego de participar de sus aventuras y padecerlas y reirnos de lo que le pasa, nos queda la duda: ¿Cuál es el verdadero Gran Lebowski?, ¿El multimillonario que vive una vida rodeada de lujos, vicios y obsecuentes?, ¿O "The Dude" y su forma despreocupada y carente de toda obligación de simplemente pasar por la vida? Cualquiera de nosotros se sentirá más cercano del ser más volátil y con menos control de su vida.
Los que vemos las cosas salirse de nuestras manos siempre seremos más. El acierto de Joel y Ethan Coen pasa en parte por elegir a un elenco impecable que suma además a los maravillosos John Goodman como el amigo del protagonista y Julianne Moore como la hija del millonario, y cuenta con actores de lujo en papeles pequeños (Steve Buscemi, Philip Seymour Hoffman, Ben Gazzara, John Turturro, Sam Elliott, David Thewlis o Jon Polito).
Los Coen construyen un guión impecable que con diferentes y muy ingeniosas vueltas de tuerca, originadas casi siempre porque vemos los diferentes puntos de vista que poseen sólo una parte de la verdad, como en la vida misma. El uso de colores fuertes en los escenarios, y la fotografía del siempre excelente Roger Deakins, sumados a la eficiente dirección marca de la casa forman un todo que nos llevará a verla más de una vez.

Critica:
"Hra o jablko" de Vera Chytilova
Las idas y vueltas del amor
El juego de la manzana. Ese es el título de esta pelicula de esta inquieta realizadora checa que nos muestra a un personaje femenino, Anna (la muy natural Dagmar Blahova), en busca del amor. Del amor verdadero.
Una enfermera un poco torpe que tiene una sola habilidad: sabe como nadie traer bebes al mundo. Una mujer que en su vida privada no tiene puesta su atencion en los reclamos morales de la sociedad. Que vive un romance con Joseph, un hombre casado (el director Jiri Menzel) que es medico en su hospital.
El humor y la comprensión del universo de la mujer dado a traves del guion de la propia Chytilova y Kristina Wachovi guian a la pelicula por un camino ameno y hace que compartamos todas las idas y vueltas de los dos personajes protagonicos.
Es interesante ver como Anna se comporta respetando ciertos arquetipos femeninos y a la vez rehuye a otros que seguramente la harian menos libre de lo que es. No se calla nada y pelea por lo que siente con actitudes propias de su sexo. Aunque quiza descubra que esa pelea no tiene demasiado sentido.
La potencia visual que la directora imprime a sus imagenes y su experimentacion resultan ideales para contar la historia de esta mujer que descubre la verdad detras de su relacion y su propia fuerza para enfrentarla.
Al elenco lo completan Jiri Kodet como el hermano un poco celoso de la protagonista y Evelyna Eteimarova como la mujer de Joseph, que tambien toma decisiones, que lejos de estancarla en la misma vida, la llevan hacia adelante.
Chytilova ha dicho: "Todos hacen lo que pueden para evitar pensar. La haraganería es básica en el ser humano. La gente no termina de ser humana hasta que no obtiene placer del pensamiento, solo una persona pensante es un ser humano completo." Y ella provoca ese estado.
Es revitalizante ver peliculas que tienen esta energia, que poseen esta fuerza y que no estan atadas a los canones normales en los que estamos acostumbrados a ver a las mujeres en el cine. Vera Chytilova sin duda es una fuerza creadora a la que es imposible sustraerse.







Critica:
"La pelle" de Liliana Cavani
Lo indecible de la guerra

Critica:
"El dependiente" de Leonardo Favio
El hombre medio
Fernández (un estupendo Walter Vidarte) es un pobrecillo dependiente que vive su vida ensimismado en un pequeño mundo constituido por una ferreteria. Pero ese mundo no es suyo. Y el aspira y espera que alguna vez lo sea. Tiene todos los dias la misma rutina e incorporada en ella conoce a una mujer, la señorita Plasini (Graciela Borges).
La señorita Plasini sale a la puerta de su casa todos los dias. Pero solo hasta alli. Al igual que Fernandez, su mundo esta reducido en este caso a una casa en la que vive con su madre (una divertida Nora Cullen). Ninguna de las dos se mueve de la casa. Viven dentro de ese cerco que rodea su patio.
Asi dadas las cosas, Leonardo Favio y su hermano guionista y autor del cuento original Jorge Zuhair Jury, logran construir un relato inteligentisimo y divertido basado en el ser humano y sus mediocridades y patetismos. Y en sus represiones y rarezas. Porque todo ser humano por mas normal y adaptado que se crea posee una cuota de extrañeza.
La unica que parece tener un poco de vida propia es la madre de la señorita Plasini, que dice haber hecho algo durante su pasado de lo que vive arrepintiendose. Esta mujer se permite escuchar musica, beber y hacer volar a su gato por los aires. Es el alivio comico de la pareja que por su parte vive tensionada.
En estos personajes uno ve reflejada la vida cotidiana de la mayoria de las personas. Su forma de relacionarse, de actuar por lo que la mirada del otro le dicta. Fernandez y Plasini viven pensando en que dira tal si lo ve haciendo tal cosa o tal otra. Viven por el juicio de los demas. Se estructuran por el. Se reprimen por el.
Al final del filme uno termina encariñado con estas criaturas y llega a lamentar que cierta extrañeza de uno de los personajes, que parece tener problemas con la autoridad de turno y que se extrema hacia el final, estropee su tranquila y normal existencia. Una pequeña maravilla, una gran obra cinematografica de Leonardo Favio.

Critica:
"Stroszek" de Werner Herzog
Un idiota adorable
Sale de la carcel luego de su enésima borrachera. Lo maltratan casi diariamente un par de delincuentes, a el y a su muy especial mujer Eva. Stroszek (un admirable Bruno S.) se dedica a tocar instrumentos que guarda en su casa y a pasar el rato con su amigo Scheitz.
Un dia, hastiados de ese Berlin hostil, deciden partir los tres hacia Estados Unidos, mas especificamente a Wisconsin, buscando su particular 'american dream'. Al llegar viviran varias experiencias en las que descubriran que aunque en tierras lejanas, ellos siguen siendo los mismos.
Comparado con varios animales domesticos Stroszek se convierte en un ser querible que trata de sobrevivir de cualquier modo, aunque su principal sosten es su mujer de la que parece ignorar a que se dedica.
A los protagonistas debemos sumarle a un coro de personajes que van desde un cobrador de deudas de un banco con un comportamiento muy especial, hasta un rematador que toma excesiva velocidad en su dicción.
Retrato de un artista, un inventor y una chica de la calle muy especiales, la pelicula se constituye en una vision ironica de ciertos comportamientos ridiculos humanos, en cuya caricatura Herzog es un experto.
El director nos entrega otro retrato demoledor y a la vez gracioso de esa humanidad que busca simplemente llegar, sin saber donde ni por que. Estos personajes son menos ambiciosos que otros de su filmografia, pero no dejan de ser igualmente necios o cortos de entendederas.
Herzog nos dice una vez mas que por mas lejos que intentemos ir nunca podremos escapar de nosotros mismos, ni de nuestras limitaciones. El deseo de ir mas alla, a la larga solo nos deja frustracion y nos encierra en un circulo vicioso de estupidez.

Crítica:
Secretos que destruyen
"Ju Dou" de Zhang Yimou
Yang Jin-Shan es un autoritario e impotente dueño de una tintoreria en la antigua China que compra una mujer, Ju Dou para que por fin le de un hijo luego de que otras han fracasado segun el, en la tarea. Jin-Shan tiene un sobrino, Tian-qing, que ha sido adoptado por el aunque no lleva su sangre, sobre todo para explotarlo en su negocio como su unico empleado.
Las cosas se complican inmediatamente y Jin-Shan comienza a maltratar físicamente a Ju Dou que comienza a acercarse a Tian-quing. Este es el comienzo de esta película apasionante que observa muy de cerca lo que un entramado de mentiras puede hacerle a una familia.
Esos engaños que comienzan a surgir, provienen de las tradiciones chinas de esa epoca que no tenian en cuenta, como aún sigue pasando hoy con algunos ferreos moralistas que suelen tener edades menores de las que seria de esperar; que solo somos seres humanos con sentimientos o conductas que resultan a veces ingobernables porque están en nuestra naturaleza.
El ser demasiado duro con el otro para que cumpla nuestras expectativas lleva a que ese otro mienta o actue de formas en las que no necesariamente querria actuar. Eso es lo que pasa con Jin-Shan y su relacion con Ju Dou y Tian-quing. Para complicar mas el asunto nacera Tian-bai, un hijo de Ju Dou, que tambien sera victima de las circunstancias.
El guion de Heng Liu esta muy bien estructurado en su tension continua entre los personajes, aspecto en el que ayuda el montaje de Yuan Du. La fotografia de Changwei Wu y Lun Yang y la dirección artística de Juiping Kao y Xia Rujin ayudan a crear el ambiente de opresión que se vive dentro de la tintorería. Así como el paso del tiempo esta acompañado por un excelente y sutil maquillaje que no distrae de la historia. La excelente Gong Li (Ju Dou) y los muy buenos Li Baotian (Tian-qin) y Li Wei (Jin Shan) son los elegidos por Yimou para interpretar esta historia.
Un Zhang Yimou en estado de gracia con una simpleza en la anécdota que caracteriza su cine y un manejo del suspenso que demuestra otra vez que es uno de los grandes maestros del cine actual. Un verdadero artesano de la imagen y un gran contador de historias.


Critica:
Cine=Imaginación=Anarquía
"Week-end" de Jean-Luc Godard
