

Especiales.
Desde
comienzos de junio, 121 episodios de Interview Project son estrenados
en la red con intervalos de tres días. Un espacio de entre tres a cinco
minutos en el cual David Lynch y un grupo de realizadores amigos se
embarcan en un recorrido a través de Estados Unidos para capturar
historias de personas que van encontrando en su camino. Para verlos
hacé click en este enlace.
Las conferencias de prensa y entrevistas, día por día, de filmes y personalidades más importantes del festival de cine que marca las tendencias cinematográficas mundiales.Miércoles 13

Como ellos los ven.
Hartmann, Leibowitz, Man Ray, Cartier-Bresson, Aoshima, Mapplethorpe, Steichen, Beaton, LaChapelle, Arbus, Avedon, Asla, Nars, Brew-Bevan, Catt, Gorman, Haas, Orkin, Kerstens, Bell, Kern, Villalobos... Trabajos destacados de profesionales de la fotografia con las personalidades del cine.
Cameron Diaz

Entrevista:
Aki Kaurismaki
Menos palabras, más cine
"El cine debería tener cada vez menos palabras e imágenes. Si quitas a las personas ya no necesitas los diálogos; la gente habla demasiado sin decir nada. Y si quitas la sombra aparece la vida". Pensamiento del realizador finlandés que nos deja con poco más para desarrollar la conversación. Pero así suena generalmente Kaurismaki y debemos continuar. Autor de filmes como "Rikos ja rangaistus" (1983), "Calamari Union" (1985), "Hamlet liikemaailmassa" (1987), "Tulitikkutehtaan tyttö" (1990), "I Hired a contract killer" (1990), "Mies vailla menneisyyttä" (2002) y "Laitakaupungin valot" (2006), dice: "Mis puntos de vista políticos, sociológicos y económicos del estado de la sociedad, la moral y el amor pueden encontrarse en mis películas. Para bien o para mal no puedo añadir más".Dice poco pero en realidad resulta mucho...Un filme siempre se lleva hasta cierto punto. Si éste comienza con disparos y explosivos, entonces ya nada será suficiente. Si se lleva a un nivel minimalista aún el simple sonido de una tos puede ser bastante dramático. Si el personaje principal se resbala y cae en una alcantarilla, el espectador inmediatamente se interesa por lo que le va a pasar, aún cuando en otras películas tiran a la gente desde aviones y estos sobreviven sin un rasguño.Cierto. Una pregunta personal. ¿El alcohol es una forma de perder la memoria, una perdida de conciencia temporal?Hace tiempo que dejé de tener conciencia, mas bien me abandonó durante mi nacimiento y no le estoy mintiendo. Aquí arriba hay algo que no funciona bien. (Se toca con el dedo índice la sien).¿Qué es exactamente lo que no funciona bien?Ni idea. Incluso mis médicos están ante un acertijo y por favor no se ria, lo digo completamente en serio. Nunca fui normal, en el sentido en que se entiende normalidad. Soy un niño grande medio salvaje. No estoy diciendo que en cualquier momento me vaya a incendiar el pelo o que experimente con drogas. Solo soy un alcohólico. Y sin embargo siento las cosas de diferente forma a la mayoría de la gente. Por tanto, no estoy seguro si soy yo el que tiene razón o los demás.¿Es usted cineasta por convicción?No, por pura debilidad de concentración. La verdad es que quería ser escritor. Pero cada vez que me sentaba en casa, solo frente a un papel en blanco, me entraba sueño y tenia que irme a la cama. El cine es mucho mas fácil: se cita al equipo un día concreto y en un lugar determinado. Como realizador, te ves obligado a hacer acto de presencia, da igual si tienes un texto o no. El cámara, la script, el iluminador, todos esperan y te miran esperanzados, así que no te queda mas remedio que empezar a trabajar.¿Cómo se considera, comediante o moralista?Una mezcla de ambos. Creo que se le llama clown.
Crítica:"Cluny Brown" de Ernst LubitschSi las cañerías parecen dejar de funcionar...Hay que llamar a alguna persona experta que las vuelva a dejar en condiciones. Este es el lugar común del cual el genial maestro Ernst Lubitsch se vale para conseguir una de las más logradas comedias de todos los tiempos. El humor sutil plagado de doble y hasta triple sentido está impecablemente logrado. Charles Boyer y Jennifer Jones y el resto del elenco están muy bien en sus papeles y el guión de Samuel Hoffenstein y Elizabeth Reinhardt basado en la novela de Margery Sharp fluye como el agua por un caño.Inglaterra, finales de los treinta. Adam Belinski (Boyer) es un escritor refugiado. Su fama y prestigio lo preceden, los jóvenes lo admiran y lo toman como ejemplo por su valentía y su mundana apariencia. Dicen que los nazis lo persiguen por sus escritos y declaraciones, y el necesita de los demás para sobrellevar su complicada situación... Que tal vez no lo sea tanto.Cluny Brown (Jones), es una joven emprendedora a pesar de que su tío quiere coartar sus ganas de explorar otras situaciones diciéndole lo que debe o no hacer desde su lugar como mujer en la sociedad. Y un día a Cluny se le ocurre hacer lo que no debe hacer una mujer bajo ningún concepto, encargarse de hacer que las cañerías funcionen haciéndose cargo del oficio de plomero.Jonathan W. Wilson (Richard Haydn) por su parte, es el encargado de la farmacia del lugar donde estos dos personajes se juntarán. Un hombre recto, estable, maduro, que vive con la particular madre detrás de su propio negocio. Sedentario, cuidadoso de las formas y preocupado por la opinión de los vecinos de la comunidad. Alguien consciente del lugar que ocupa y con gran sentdo de responsabilidad.De estos personajes se toma Lubitsch para elaborar una magnífica metáfora sobre el lugar que nos es dado ocupar en la sociedad. Y allí es dónde ésta comedia toma su verdadera fuerza, dónde se convierte en un válido vehículo de interrogantes para el espectador. ¿Debemos tomar el espacio que nos ha sido legado? ¿Hay que aceptar las imposiciones de los otros si realmente no las deseamos? ¿Vamos a ser alguien por nosotros o por los demás?Un gran clásico filmado justo después de la segunda guerra, que sería la última película enteramente del realizador y que revaloriza al género y muestra lo que se puede alcanzar con él. La actriz Mary Pickford le había propuesto trasladarse a Hollywood y allí Ernst Lubitsch continuaría su incipiente carrera -que incluyó el cine mudo y los musicales- a partir de 1922 siendo supervisor de la Paramount, lo que le sirvió para ofrecer su primera oportunidad a jóvenes que huían del real antisemitismo nazi, como Billy Wilder y Otto Preminger.